NOCHE DE BARDOS
Sinopsis
La invitación de los lejanos amigos de la cuaderna del oeste, y el viaje al atardecer hacia una noche entre amigos como remedio para la soledad.
== TEXTO ==
Pasada ya la hora de los labores diarios, y justo antes de la caida del sol... comenzó a rondar en mi cabeza la invitación hecha por los lejanos amigos de la cuaderna del oeste.
Mis animos no estaban del todo buenos, por lo que decidí que una noche entre amigos sería el mejor remedio para esta soledad...
Las primeras estrellas me asomaban en el horizonte, linea recta hacia donde me dirigia, mientras que a mis espaldas, los rayos de sol bendecian mi viaje, mientras acariciaban los últimos recovecos de la tierra media al esconderse y cerrar sus ojos para dormir.
Era un camino largo, pero no tanto, caminé durante algunas horas, hasta llegar al puesto carretero, donde por unas cuantas monedas de cobre bastarían para llegar a mi destino final, a algunas decenas de kilómetros de donde me encontraba...
Tarareando alguna canción de antaño, subí a la carreta, y envuelto en mi capa, me perdí en sueños mientrás la briza primaveral hacia cosquillas en mi cara, y se reia al pasar.
Algún tiempo más tarde, la carreta se sacudió, y apasiguó su marcha... los caballos seguían a ritmo contínuo, pero mucho más lento y tranquilos. El carretero, entonces, dió una orden, y los bellos animales, dejaron de tirar. Abrí los ojos, y la noche ya lo cubría todo. El carretero abrió mi puerta, al momento que me daba las buenas noches, indicándome que había llegado a mi destino. Le agradecí y recompensé con unas monedas más.
Me encontraba solo entonces, en un gran descampado, con pocas personas, a mis alrdedores, pero ya la figura de un amigo se acercaba a lo lejos, reconocible por su gran sonrisa, que escapaba entre sus largas barbas! Gimriol, a paso lento desde la distancia, levantaba una mano, mientras que con la otra acarreaba un barril de cerveza de la comarca ^^
Hacia sus estancias nos dirigimos, luego de los calidos abrazos de bienvenida... entonces los fantasmas que agobiaban mi espítiru comenzaban a desvanecerse, algo más fuerte aun los alejaba: me encontraba entre amigos.
Al llegar, me recibieron con una deliciosa cena, y bebida de lo mejor, aunque lo que esperábamos no iniciaría sino hasta la próxima caida del sol. Gimriol me presentó a sus viejos amigos, nuevos amigos para mi. Nicarion, elfo silvano de los bosques... La dama Menmiel, de lejanas tierras, cuales yo no conocía... Y aun faltaba Dis, que llegaría aun más entrada la noche, casí con el sol... Menmiel emprendió su viaje de ensueños, mientras que los demás, quedamos así charlando y contando historias, en esta tertulia tan cálida.
Por la mañana, mucho después de que el gallo terminara por desgastar su garganta intentando despertarnos, nuestros ojos se despegaron, dando la bienvenida a la mañana.
Nos levantamos, y luego de unas fuertes bebidas de infusiones de hierbas de la zona, emprendimos nuestro camino hacia el pueblo, visitand a los comerciantes en busca de carnes, bebidas y alimentos para la noche.
Al volver, mis propios anfitriones fueron MIS invitados. Sin que el enano pudiera decir siquiera una palabra, tomé la rienda de la cocina, comenzando a buscar especial, aceite, legumbres y un poco de agua, para prepararles un delicioso almuerzos, antes de partir hacia donde estaríamos por la noche. De más está decir que hasta los poco hambrientos quisieron repetir de lo preparado, y eso llenó mi corazón de alegria una vez más!!
Ya descanzados del almuerzo, y cargados de bartulos, emprendimos viaje. Solo erán unos pocos kilómetros, que se cubrirían en no mucho tiempo.
Al llegar, una jauría nos recibió. Debo reconocer que no me disgustan los animales, pero siempre los prefieron lejos. Y más, si al recibirme, intentan merendar mi cena ¬¬.
Luego de alejarlos decidimos colgar de árboles los alimentos, y ordenar un poco la zona del fogón y el campo que utilizaríamos para reunirnos... horas más tarde, lo más esperado comenzaba a gestarse. El fogón estaba dispuesto, el cordero ensartado y yá el fuego empezaba a crepitar. Entre charlas y risas, la compañera de fiestas, la rica cerveza comarqueña nos acompañaba ya!
Riendo y cantando por lo bajo, el sol nuevamente nos despidió sonriente, ya que al parecer, algo sabía que nosotros no.
Ya varios dispuestos alrededor del fuego, la dama del lugar, hasta ahora no mencionada, nos convidaba del jarro de cerveza, y lo volvía a recargar ^^, celeste como el cielo de una mañana de verano, su jocoso rostro de a veces, tornandose melancólico, observaba el danzar de las llamas, solo interrumpido por alguna risa o el pasar del jarro.
La noche ya había avanzado a nuestro alrededor, y con ella de entre el bosque, Melian apareció, cordialmente saludando a quienes hace tiempo no nos veia y a los que sí. Junto a su amado, tomaron lugar en este circulo en la cuaderna del oeste, esperando la llegada de más... pero no tardo mucho en cumplirse esto, ya que tiempo más tarde, la voz de Dis se escucho entre la brisa nocturna, y de su compañia de amigos a quienes venía guiando. (Dis era bruja, y ella, y siempre en la noche, es acompañada de otra bruja y sus hijos. No suelen salir de día, no es bueno para ellos, pero de noche, realmente, son personas encantadoras). Saludos y abrazos retomaron sus labores, felices de poder repetir su tarea ^^... luego de eso, se escuchó a lo lejos el cantar de algún ave que no quería reconocer que las estrellas estaban en lo alto, y fue entonces, cuando comprendimos, que no era un ave, sino el cantar de los elfos, que se acercaban por el camino del bosque, suave, y como la brisa, jugueteando entre los arboles, y riendo agenos al mundo. Venían (luego lo supimos) a encontrarse con nosotros, ya que este pueblo antiguo tiene hermosas historias que contar, y para nuestra suerte, ellos quisieron compartirlas...
Así comenzó la noche de bardos. Cánticos enanos y elficos se reunieron en un mismo lugar, un gran fuego, mientras que versos, historias y cuentos deleitaban nuestros oidos y nuestra imaginación. Mirando nuestras caras nos sentiamos cómodos, y realmente felices.
Pero entonces, las brujas tomaron la palabra. De entre sacos y bultos, sacaron licores, frutas y especias, y en un extraño lenguaje antiguo dieron inicio a un ritual, comenzado por fuegos danzantes, una magía extraña llevada a cabo por la hija de la bruja. Mientras eso sucedía algo me sacó del trance (pues se cuenta que el fuego imnotiza) ya que de imprevisto todo estaba en silencio, me encontraba o sentia solo en el lugar, observando a las dos brujas hablando en este idioma, que por momento creía entenderlo y por momentos no. La gran cacerola herbía en el fuego, y los ingredientes caian en ella... luego de esto, miré a mi alrededor y noté que todos estabamos allí, aun en silencio... una de ellas se acercó a mi y tendió su cucharon hacia un tazon que repentinamente tuve en mis manos... me dijo de beber... y un gran calor cubrió mi cuerpo... pureza del alma, purificación.... la Kemada hacia su trabajo en mi, trayendo alegría y paz. Uno a uno fueron las brujas entregando el brebaje y en cada uno de ellos, se notaba el mismo efecto: la alegría desbordante...
Recuerdo luego relatos imperecederos, un fuerte y poderoso canto hablando de Khazad Dûm, la leyenda del clude (que debo reconocer alegró y divirtió mucho mi corazón), y luego de ello, los sueños me atraparon y me llevaron lejos... y lo mejor... lo que saco las lágrimas de mis ojos... fue que al despertar, los cuentos aun seguían... y el que me despertó, casualmente o causalmente, fue el que yo más añoro... el que de alguna u otra manera, marca desde antaño este corazón que llevo dentro... no hizo falta escuchar muchas palabras para entender que el contado, no era mi más ni menos que la cabalgata del antiguo y lejano pueblo de rohan, mi publo... y que hoy recuerdo con lágrimas en mi alma. Salí de entre mi capa y telas, y abrazando mis piernas, me senté a escuchar cada una de las palabras citadas, y con ellas, mis lágrimas acompañaban la cabalgata... cual llegaba a su fin. Pero sin dejar espacio a pausas, me ergí lentamente y comencé a relatar lo que sucedía, en ese instante del otro lado de los campos de batalla, dentro de la ciudad de Minas Tirith, pués tanto en el relato, como en el momento en que nos encontrabamos, algo nos rodeaba, que llenaba nuestros corazones y les daba fuerza para continuar, la esperanza. Y si aquí eran nuestra compañia y las infusiones de mañana, allí en la lejania del relato era uno, y solo uno el pueblo que la traia: Rohan había llegado.
De todos, el menos esperado fue quien se acercó y me dió las gracias, Irwindar, el enano, cantor de Khazad. No sabía yo que él era gustoso de este relato, y me sorprendió cu calido abrazo.
La mañana se sucedió y ya el crepitar era cada vez más silencioso... la noche de bardos estaba llegando a su fin. Los elfos, con los primeros rayos de sol, y las primeras nieblas de la mañana comenzaron su lenta marcha hacia quien sabe donde... los errantes son así... tienen su camino por entre el bosque, pero nunca podrás seguirlo ni verlo. Varios más se fueron llendo y por último, me reencontre con Gimriol, mi anfitrion, con Dis, con Nicarion, y con los nuevos amigos que ese día encontré.
Caminando por un tiempo, llegamos al lugar donde días atrás había encontrado a mi amigo. Y allí junto con Nicarion, el elfo, nos despedimos del Gimriol dejando una parte nuestra allí, pués algo hermoso estaba sucediendo, algo más fuerte que cualquier fantasma de antaño: me encontraba entre amigos...
Daenôr, Mago de Rohan.-
Noche de Bardos.-
Año 2008 de la Tercera Edad del Sol.-